Inicio > Blog > Jordi en Nepal: “La Historia de Sima”
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Namaste, soy Jordi y os voy a contar mi vivencia aquí en Nepal en el voluntariado que estoy realizando, donde dando paso al descanso y a la espontaneidad ha pasado algo que no me podía imaginar.

Después de 3 semanas en Bhagar, realizando los proyectos, subí a la montaña que tenemos justo al lado de donde vivimos, desde donde se puede ver el Himalaya por encima de las nubes, y donde hay distintos pueblos a los qu esólo se puede llegar a pie. Todo esto ocurrió de la mano de Arjun, un colaborador de TAI que era el profesor del programa de After Class en la escuela de Bhagar y ahora está estudiando en la Universidad en Pokhara.

Nos paramos en una casa a beber agua, donde apareció una niña y nos dijeron que había dejado el colegio. Yo pensaba que se referían que ese día no había ido, pero luego preguntando me di cuenta de que se lo había dejado para siempre. A la vuelta en Bhagar, un día después, no habíamos parado de darle vueltas al asunto, y decidí volver para saber más de la situación de la niña y ver de qué manera podía ayudarla. Cuando subimos al pueblo, la buscamos y la encontramos trabajando la tierra. La llamamos y vino junto con su tía, con quien vive. Empezamos a hablar y supimos que su nombre es Sima, tiene entre 12 y 13 años. Me contaron que su padre había muerto hace unos años y que su madre la había abandonado, quedando así a cargo de su tía, la cual vive en una pequeña casa y con pocos recursos económicos. Esta situación le obligó a dejar la escuela hace poco más de dos años, invirtiendo así su tiempo a trabajar la casa y el campo.

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Todas las personas que se reunieron con nosotros fueron contando detalles de su historia… y me di cuenta de que Sima se empezaba a sentir cohibida por la cantidad de gente hablando sobre su situación, poniendo en evidencia su vulnerabilidad. Decidí que nos fuéramos los tres a dar una vuelta, para coger confianza con ella y poder saber más cosas, respetando así su intimidad. Por casualidad nos encontramos con la casa de otros dos niños de la escuela, donde nos pusimos a jugar, pintar, reír y soñar. Fue un momento muy bonito y que no olvidare jamás. Volvimos a su casa para dejarla con su tía y en ese momento me di cuenta de la gravedad de su situación, y de la necesidad de hacer algo. Hablamos con la tía de la posibilidad de inscribirla en la escuela de Bhagar, donde podría estudiar. Nos dijo que le parecía muy buena idea pero que carecía de recursos para poder pagarle las tasas, uniforme, material, etc.

Me comprometí con ella a averiguar la manera de poder costear esos gastos, y que el próximo día volvería con respuesta. Fueron unos días intensos, donde finalmente decidí que, con la ayuda de mi tía,  la becaria en sus estudios, y no sólo este año sino todos los años que esté en la escuela. Decidí que le compraría todo lo necesario para empezar, que me encargaría de todo lo que hiciera falta para que Sima pudiera seguir con sus estudios. Volví a los días y estuvimos hablando de distintos temas: en primer lugar conversamos sobre la amenaza del matrimonio temprano (algo que me preocupa mucho por la edad que tiene). También hablamos sobre la disposición de la niña y la tía para seguir con sus estudios en los años venideros.  Todo salió redondo, la disposición era plena y la concienciación sobre el tema del matrimonio era buena, dejando así en mis manos todo lo demás. Fue un momento de alegría, de respirar hondo, de mirarla a los ojos y ver la profundidad y la curiosidad de su mirada, su sonrisa.

Volví a Bhagar con mucha energía, con mil ideas y sin poder quitármela de la cabeza. Todo había salido bien, todo iba a continuar y me sentía con el corazón lleno de amor. Quedamos en que volvería con todo el material, las telas para hacerle los uniformes a medida, los libros, y con una gran sonrisa de volver a verla. Sima podría empezar sus clases el 18 de enero, ya que es época de exámenes y del 12 al 17 de enero hay vacaciones.

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Ya he comprado todo lo que necesita para los uniformes, quedando solo los zapatos y los libros para la escuela, además de la primera mensualidad. El dinero para todo lo relacionado con los gastos escolares se gestiona con el colegio y con Kavita, la coordinadora de TAI en Nepal. Así hay un seguimiento de todo el proceso y una garantía de que todo llega a su destino.

Poco a poco se va haciendo camino. Vi en ella una oportunidad de hacer justicia social, de empoderar a una niña que estaba en una situación difícil, atrapada en círculo de pobreza del que mucha infancia de Nepal no logra escapar… bueno, de Nepal  y del mundo entero. Entendí mejor el gran trabajo de hace TAI becando a decenas de niñxs en diferentes escuelas a lo largo y ancho de Nepal, la necesidad de fondos y de personas que quieran becarles. La oportunidad que se les brinda en un momento así es crucial, es increíble y solo puedo que estar agradecido a la casualidad que nos puso en el camino, y  a la oportunidad que me dio TAI para poder hacer el trabajo que hago. Y es que todo se trata de una cadena: las tormentas de arena empiezan con un grano empujando a otro grano, y así hasta generar una gran fuerza que se extiende kilómetros. Esto es lo que ha pasado: somos como granos de arena que nos empujamos unos a otros para sacar el mundo adelante, para ayudar a todas las personas que necesitan de nuestra fuerza, para conformar nuevos paisajes más bellos, justos y respetuosos. Es tan importante el trabajo que se hace aquí como el que se hace en España: es una cuestión de cooperación, de ayuda mutua.

Y tú, ¿te animas a empujar esta tormenta solidaria de arena?

 

* Para más sobre las becas escolares y cómo formar parte de este proyecto: haz clic aquí

 

Un comentario, RSS

  • Lucia

    dice en:
    4 abril, 2017 en 0:37

    Súper emocionante! Qué buen trabajo y qué buen corazón. Abrazos a la distancia.

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