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Diario de voluntariado: Aitor en Nepal

Aitor llegó a Nepal a finales de septiembre y estos son sus últimos días en el país del Himalaya antes de volver a Valencia. Cuando le conocimos, nos contaba que hacía años que soñaba con hacer un voluntariado. Con la beca de cooperación social ofrecida por el Departamento de Bienestar Social del Ayuntamiento de Puçol y en colaboración con Fundación TAI, 2017 parecía ser el año en que todo jugaba a su favor y podía hacer realidad ese deseo. ¿Qué le empujaba a vivir una experiencia de este tipo?

Aitor lleva años colaborando en  proyectos sociales a nivel local. Como voluntario en Puçol, se ha involucrado en acciones de ayuda a todo tipo de colectivos, entre ellos, niños, mujeres y enfermos de alzhéimer. Sólo es cuando uno aprende de las necesidades locales y se compromete a echar una mano a nuestra realidad más próxima cuando se está preparado para ir más allá.

Aitor proponía llevar el Juego Dramático a los niños de Nepal ya que según él “Aumenta la capacidad creativa, propone jugar y aprender con el entorno en el que vivimos sin necesidad de grandes artilugios. Propone aprender a trabajar en equipo, creando grupo, pero también se aprende a estar con uno mismo, a ganar confianza y a mejorar como persona.”. Su propuesta encajaba a la perfección con nuestro proyecto “enREDarte” en el que trabajamos con varias organizaciones nepalís que buscan fomentar el empoderamiento de colectivos vulnerables a través del arte. Tras meses de preparación, formación y programaciones, todo estaba listo: o casi listo. Todo lo que Aitor llevaba era sólo la mitad de la realidad… la otra mitad se completaría con aquello que se iba a encontrar allí.

Formación Julio

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Despedida Coordinadores

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Encuentros TAI en Nepal

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Cuando uno imagina un voluntariado, suele elegir imágenes centradas en la satisfacción de dar y compartir – imágenes amables que sin duda existen, y que están llenas de sonrisas y aprendizajes. Lo que uno no sabe todavía del todo, (aunque se lo imagina), es que mucho de lo que se aprende pasa por momentos de dificultad, de frustración y un sinfín de retos.  No ha sido un camino siempre fácil.  Antes de marchar, Aitor nos hablaba de su capacidad de adaptación y ganas de aprender “Quiero conocer otra cultura, que me ayude a crecer como persona, a ver la realidad, salir de nuestro entorno cómodo” y eso es justamente lo que él, y tantos otros voluntarios se encuentran al llegar:

Nepal, Septiembre 2017, Darsain: uno de los festivales más grandes del año. Ya estaba programado, sí, pero a dos días de su llegada, decidieron alargar las vacaciones del centro donde iba a trabajar Aitor, por lo que él se ve obligado a tomárselas él también. No está mal la idea: así puede llegar al país con calma, conocer a los contactos de TAI y reencontrarse con las voluntarias Lila y Vane. Llegada a Kathmandu caótico, autobús de 8 horas para recorrer 180 kilómetros hasta casa de Kavita, Nepal paralizado en momento de máxima celebración. Esta es la fase del choque cultural.

Tras una semana de adentrarse a la cultura nepalí, vuelta a Kathmandu. Ilusionado por arrancar su proyecto con Circo Kathmandu. Una propuesta de trabajo en red entre Hamro Foundation, Books for Change, Circo de Kathmandu y Fundación TAI. Llevábamos dos meses preparando una salida a un pueblo rural con cifras elevadísimas y preocupantes de matrimonio infantil. El objetivo: trabajar a través del teatro social y participativo para concienciar a las familias de la necesidad de proteger los derechos de las niñas. La tarea de Aitor: supervisar y acompañar la obra. Nepal sigue en pleno festival, esta vez, Tihar: el festival de las luces. Tras algunos problemas iniciales para ponerse a trabajar (los típicos que tenemos en Nepal y que son siempre organizativos) llega una noticia que nadie esperaba: se cancela el show. Hay problemas graves en el pueblo. Una mujer ha sido supuestamente “poseída” y se dedica a asustar a todos los vecinos, contándoles historias terribles sobre “los extranjeros”. Sospechamos que algún sector muy conservador del pueblo se sentía muy incómodo por la llegada de información contraria a sus costumbres. Books for Change, ONG Local que nos llamó a actuar, nos dice que no es seguro ir y que debemos cambiar el programa para hacerlo en otro lugar. Cambia el lugar y cambia la fecha: y Aitor ya no puede acudir, ya que será a finales de Noviembre. Esto es Nepal, esto es voluntariado: un aprendizaje continuo de las dificultades que existen para salir adelante. Es un trabajo de determinación, paciencia y mucha perseverancia. Aitor no se rindió: quizá no pudo llevar hasta el final su trabajo con Circo de Kathmandu, pero sí pudo ser testigo de las dificultades que existen no sólo para él como voluntario – sino para todas las personas en Nepal que buscan y desean un cambio y se topan con resistencias.

Familia de acogida

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Con Circo Kathmandu

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Aitor y Lila en Asha

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Los días de festival se alargaron durante unos días más, hasta que Aitor pudo empezar su voluntariado en Asha. Asha es un centro residencial para niñas rescatadas de redes de trata sexual. Llevan más de 20 años asegurando una educación y unos cuidados dignos para ellas. Las historias que llevan a sus espaldas son estremecedoras y la mayoría de ellas siguen arrastrando sus traumas. Aitor y Lila llegaron al centro para ayudar en lo necesario, entre las tareas, dar clases de inglés y por supuesto, incluir el teatro y la música como herramientas pedagógicas y terapéuticas imprescindibles.

Tras 5 semanas en Asha, Aitor llega hasta su último día. Llega el momento de la despedida. Es el momento de decir adiós y de mirar atrás a todo lo que han compartido… momentos difíciles y otros muchos muy bellos. En Asha, Aitor pudo encontrar que poco a poco la normalidad se iba asentando tras los festivales. Mucha paciencia y largas esperas para cuadrar horarios y aclarar tareas. Sentimientos de frustración suyos y de Lila por sentir que muchas veces “perdían el tiempo”. En Nepal, la concepción del tiempo es muy distinta, el ritmo es “bistare, bistare” (despacio, despacio) y acomodarse a eso, para nosotros que siempre vamos apurando el tiempo como si se acabara, es un gran esfuerzo y un gran aprendizaje. Lo han conseguido y ahora pueden estar satisfechos por su trabajo.

Aitor nos cuenta, feliz, lo que han ido consiguiendo con el apoyo escolar en materia de inglés: “Con el Girl’s Group iniciamos el trabajo con clases de inglés sobre vocabulario y speaking, todo ello a través de la música y el teatro. Iniciamos las clases con una canción, continuamos con expresión física, y luego una actividad central. Hemos empezado a trabajar una historia que representaremos al final de mi voluntariado”. Además, también han creado un proyecto de fondo para trabajar temas de convivencia vitales en el centro. “Con algunas de las niñas y niños preparamos una pieza de teatro físico/musical con algo de texto, sobre la relación de los chicos adolescentes con sus madres. Trabajamos y preparamos las partes de la pieza con la finalidad de mostrarla en el taller de  “Acompañamiento respetuoso” que organizamos. Este taller estaba dirigido a madres y chicos adolescentes (18 en total). La sesión se abrió con la pieza de teatro interpretada por los participantes de las diferentes unidades familiares y posteriormente iniciamos un debate sobre lo que habían visto. En todo momento nos acompañaron dos miembros del staff para poder traducir al Nepalí. Tras el debate, continuamos con una serie de juegos teatrales, en los que madres e hijos entraban en contacto e iban ganando confianza y cariños unos con otros. El último ejercicio fue un Rol Play en el que primero los chicos interpretaban el papel de madres y las madres les responden como responden sus hijos. Posteriormente, las madres hacían de madres y los hijos daban una respuesta positiva a la demanda maternal. Todo acabo en un debate muy emotivo en el que todos se sintieron muy emocionados.”

PicNic con Asha

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Taller teatro familias

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Taller circo social

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Cuando Aitor pensaba en ir a Nepal y nos daba sus razones, argumentó: “Quiero ayudar a los países que no han tenido la misma suerte que nosotros y aportar mi grano de arena al mundo. Quiero hacer, aunque sea con pequeños actos, un mundo mejor” y eso es exactamente lo que ha estado haciendo Aitor todo este tiempo. Tanto a nivel local como en Nepal. Pequeñas cosas para cambiar el mundo. Aitor ha aportado un gran grano de arena en Nepal, y no sólo a través del teatro: Su presencia respetuosa, su paciencia, su escucha atenta y su amor incondicional son el mejor ejemplo y la mejor compañía para las personas que han sufrido y sufren la injusticia en su piel. Las niñas de Asha no tienen referentes masculinos positivos – la mayor parte de los hombres que han conocido en su vida lo han hecho a través de la autoridad, la represión y el maltrato. Muchos niños de Asha han crecido modulado ese tipo de rol masculino. Es de vital importancia que tengan otros referentes más cercanos y amables: y Aitor ha sido uno de ellos. Cuando alguien desprende confianza y humildad, ese alguien ayuda a reconquistar la confianza en uno mismo. Esto es lo que Aitor también ha conseguido estas semanas con las niñas y niños de Asha  – aunque sea algo que no se pueda fotografiar o contabilizar, su huella en Asha (y en Nepal) es justo la que buscábamos: cuidarles desde el respeto, el acompañamiento y la escucha (y no desde la imposición). Aun así, estamos casi seguros que cuando le preguntéis a Aitor sobre su experiencia os dirá que se ha llevado mucho más de lo que ha dado; que ha aprendido mucho más de lo que ha enseñado. Eso es el fiel reflejo de una experiencia autentica e irrepetible. ¡Gracias Aitor!

NAMASTE

Por último, recordarte querido/a lector/a, que los proyectos de Nepal siguen en marcha y todas estas niñas siguen necesitando de nuestro apoyo. No todo el mundo puede viajar como voluntario pero sí puedes hacer una donación o hacerte socio/a mensual por la cantidad que decidas – estamos aquí para lo que necesites. Si quieres colaborar con Asha  ¡contáctanos!

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